miércoles, 26 de noviembre de 2014

AVENTURA POR EL MONCAYO





AVENTURA POR EL MONCAYO



          Acompañado por Fernando, Luis I, Luis II, Iñaki, Frodi y Fran, nos desplazamos desde la capital maña hasta el Parque Natural del Moncayo. Aparcamos en las proximidades de Agramonte, desde donde comenzó una ruta algo exigente pero de muy marcados contrastes paisajísticos.



           A las nueve de la mañana, con un cielo despejado, pero algo fresco, emprendimos la marcha por la carretera en dirección Vozmediano. A un 1Km tomamos el primer camino a la izquierda. Conforme avanzamos nos vamos introduciendo en el  verde corazón de un frondoso bosque repleto de hayas, salpicadas de vez en cuando por algún que otro acebo.







                
         El frescor del musgo omnipresente se adivina en el cristal de las aguas rumorosas, que se precipitan enloquecidas por los abruptos barrancos. Las nubes bajas de la madrugada habían dejado el camino mojado, las copas de los árboles habían recibido las primeras pinceladas del otoño, mientras un Sol tibio, asomaba tímidamente por entre las ramas, aliviando un poco el inicio de la ruta.


Tras varios kilómetros de subida tendida, llegamos al Barranco de los Prados, desde donde se divisa la pequeña población de la Aldehuela de Agreda. A partir de aquí, el terreno comienza a empinarse, un camino pedregoso por el que en ocasiones resulta difícil mantener el equilibrio.

Frodi parece  el más fuerte del grupo, con buena cadencia nos arrastra hasta el Mirador de los Cejos, en donde paramos para echar un trago, a la vez que nos reagrupamos.  Las vistas son de esas que por momentos te hacen sentir como un pájaro. A lo lejos se divisan las poblaciones de Ágreda y Ólvega.













             Una vez recuperadas las fuerzas seguimos la ascensión que nos llevará hasta el Collado del Canto Hincado, a 1483 de altitud. A tanta altura la vegetación va tomando otra forma.
Después de tantos kilómetros de subida, el rápido descenso  por un camino maltrecho, nos devolvió hasta la localidad de Cuevas de Agreda.  Llenando los bidones en una de las fuentes del pueblo, tomamos la decisión de ir hasta Beratón por la carretera.











        Al salir del pueblo, junto al cementerio, tomamos un camino empinado don durísimas rampas, pero desde el cual pueden divisarse las imponentes Peñas de Herrera, o la Muela de Beratón.

Apretando los dientes, llegamos a un refugio que marca el final del puerto. Seguidamente tocaba disfrutar sin darle a los pedales, 14 Km de descenso hasta la pista que nos llevaría al Santuario del Moncayo, desde el cual las vistas son espectaculares. Una Gran ruta en muy buena compañía.
























2 comentarios:

  1. Preciosa ruta por el padre del cierzo.

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    1. si xavi, la verdad que es espectacular el moncayo, y como se come por sus pueblos.

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