jueves, 11 de diciembre de 2014

SALIDA POR LA SIERRA DE ALGAIREN





        El pasado sábado nos acercamos hasta localidad de Cosuenda,  Benjamín, Fernando y un servidor para hacer una rutica por la fabulosa Sierra de Algairén. Tras sacar las bicis de nuestros coches y echar un cafecico, sobre las diez de la mañana emprendimos la marcha.

La temperatura era suave, y el cierzo parecía que nos iba a dar una tregua. Con un Sol poderoso comenzamos a subir por un camino que nos lleva hasta el Raso de la Cruz, una zona recreativa muy bien cuidada ideal para ir de merienda en familia.




    Tomando el camino de la derecha nos pegamos ascendiendo por una pista buena y ancha durante unos 8 o 9 Km.  El intenso verde del musgo cubre el suelo del pinar, a nuestro paso van apareciendo carrascas, enebros, jaras, y un largo etc que nos van haciendo más ameno el camino. Después de mucho rato subiendo, llegamos a una pequeña planicie circular desde el cual se divisa todo el esplendor del Campo de Cariñena.





     Seguidamente tomamos una senda que nos lleva hasta el Collado del Tío Francisco, y allí, volvemos a tomar una nueva senda que nos introduce en el corazón del Valle de Tiermas. En la Fuente de Val de Jordán paramos a llenar los bidones, una fuente de agua cristalina a la que se accede por un pequeño puente de madera. 








   Tomamos un camino hacia Almonacid de la Sierra, y desde Almonacid cogemos la pista asfaltada que lleva hasta Cosuenda.

Una ruta divertida en la que la anécdota quizá sea el reventón de mi rueda trasera, la que me hizo caminar durante 5 Km, hasta que Fernando y Benjamín pasaron a recogerme. Finalmente comimos en el bar del pabellón, unas judías con oreja y bacon que hablaban por si solas.
La gran afición que tengo a la fotografía hizo que no me marchara de Cosuenda sin hacer unas buenas fotos.









miércoles, 26 de noviembre de 2014

AVENTURA POR EL MONCAYO





AVENTURA POR EL MONCAYO



          Acompañado por Fernando, Luis I, Luis II, Iñaki, Frodi y Fran, nos desplazamos desde la capital maña hasta el Parque Natural del Moncayo. Aparcamos en las proximidades de Agramonte, desde donde comenzó una ruta algo exigente pero de muy marcados contrastes paisajísticos.



           A las nueve de la mañana, con un cielo despejado, pero algo fresco, emprendimos la marcha por la carretera en dirección Vozmediano. A un 1Km tomamos el primer camino a la izquierda. Conforme avanzamos nos vamos introduciendo en el  verde corazón de un frondoso bosque repleto de hayas, salpicadas de vez en cuando por algún que otro acebo.







                
         El frescor del musgo omnipresente se adivina en el cristal de las aguas rumorosas, que se precipitan enloquecidas por los abruptos barrancos. Las nubes bajas de la madrugada habían dejado el camino mojado, las copas de los árboles habían recibido las primeras pinceladas del otoño, mientras un Sol tibio, asomaba tímidamente por entre las ramas, aliviando un poco el inicio de la ruta.


Tras varios kilómetros de subida tendida, llegamos al Barranco de los Prados, desde donde se divisa la pequeña población de la Aldehuela de Agreda. A partir de aquí, el terreno comienza a empinarse, un camino pedregoso por el que en ocasiones resulta difícil mantener el equilibrio.

Frodi parece  el más fuerte del grupo, con buena cadencia nos arrastra hasta el Mirador de los Cejos, en donde paramos para echar un trago, a la vez que nos reagrupamos.  Las vistas son de esas que por momentos te hacen sentir como un pájaro. A lo lejos se divisan las poblaciones de Ágreda y Ólvega.













             Una vez recuperadas las fuerzas seguimos la ascensión que nos llevará hasta el Collado del Canto Hincado, a 1483 de altitud. A tanta altura la vegetación va tomando otra forma.
Después de tantos kilómetros de subida, el rápido descenso  por un camino maltrecho, nos devolvió hasta la localidad de Cuevas de Agreda.  Llenando los bidones en una de las fuentes del pueblo, tomamos la decisión de ir hasta Beratón por la carretera.











        Al salir del pueblo, junto al cementerio, tomamos un camino empinado don durísimas rampas, pero desde el cual pueden divisarse las imponentes Peñas de Herrera, o la Muela de Beratón.

Apretando los dientes, llegamos a un refugio que marca el final del puerto. Seguidamente tocaba disfrutar sin darle a los pedales, 14 Km de descenso hasta la pista que nos llevaría al Santuario del Moncayo, desde el cual las vistas son espectaculares. Una Gran ruta en muy buena compañía.