PINARES DE CASTEJON DE VALDEJASA Y ZUERA
Esta pequeña crónica he de empezarla nombrando a una persona con la que comencé a practicar este bello deporte: Fernando Blasco.
Recuperando fuerzas.
Fernando es una de esas personas que si no te gusta la Mtb acaba haciendo que te guste, pricinpalmente por ese buen rollo que transmite y esa pasión con la que vive cada momento.
Se puede decir que él, Bejamin y un servidor fuimos los que de alguna manera comenzaron fomentando la bicicleta de montaña en Azuara, organizando pequeñas salidas a nivel local y comarcal.
Su gran esperiencia en el manejo de cartografía, lo convierten en un excente organizador de rutas.
Como la que preparó el pasado 27 de octubre, denominada pinares de Zuera.
Luis I, Luis II, Fernando e Iñaki, preparando sus máquinas.
A las siete y media de la mañana, desde las antenas parabólicas militares de los pinares de Zuera, comenzaba una nueva aventura de Mtb.
La mañana salió algo fresca, comenzamos la ruta bajando unos caminos empinados y sombrios que nos llevaron hasta la población de Castejon de Valdejasa.
Buscando el calor del primer sol de la mañana, ascendimos hasta la Ermita de Santa Ana, desde la que se divisaba una espectacular panorámica.
Mirador de la ermita.
El equilibrio del lugar es perfecto, todo está muy bien cuidado, la madera y la piedra rodea toda la esplanada. Llama nuestra atención unos paneles informativos que muestran el antes y despues de la población de Castejon de Valdejasa, afectada esta por un gravísimo incendio que en el 2008 llegó a quemar una extensión de 2513 Hectáreas, llegando incluso a tener que desalojar el pueblo.
El grupo leyendo los paneles.
Ermita construida en 1894, a la que en Fiestas de Santa Ana los lugareños suben en romería.
Abandonamos este entrañable lugar y comenzamos a adentrarnos en un terreno poblado de pino carrasco (pinus halapensis). La vuelta discurre por caminos anchos y de buen piso. En ocasiones paramos a contemplar el bello paisaje que nos rodea, entre los Pirineos y el Moncayo.
Desde este mirador se divisan numerosas poblaciones como Ejea de los Caballeros, Sierra de Luna, el Pirineo, etc etc.
Foto de equipo al completo.
Después de haber llaneado un buen rato, descendemos por la cuesta más técnica del recorrido, con escalones de roca, tierra suelta y algún socabón que otro. Afortunadamente todos superamos la dificultad sin ningún problema.
Benjamín bajando con su burra bumerang.
Luis I en la bajada.
Aquí Fernando parece todo un profesional.
Luis II entrando en la zona de socabones.
Iñaki acabando la bajada.
Poco a poco, la trayectoria circular que llevábamos, nos iba aproximando hasta el punto de inicio. En el Km 39, comenzaba una ascensión tendida de unos 9 Km, la parte final era la más dura, pero lo suavizaba el caminar todo el rato entre pinos y carrascas.
La última subida.
Al final acabamos la ruta de 50 Km en tres horas y cuarto, disfrutando mucho de los paisajes y de la buena compañía. Ahora tocaba regresar a Zaragoza pues nos esperaba un suculento almuerzo.
Almuerzo de categoría en el Actur.
Aqui dejo el resto de fotografías para los curiosos.










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